lunes 30 de enero de 2012

Atún y bacon no bailan chachachá

Qué manía de unir el atún con el bacon en las pizzas.
Seguramente, en un altercado alimenticio, serían ellos dos los principales adversarios. El Omega 3 contra la grasa saturada de porcino. El oleoso pescado contra el untuoso bacon blanco. Repleto de tintes con los que un doctor licenciado en margarina Flora se removería sobre su almohada sin poder conciliar el sueño.
Ambos se presentarían en un reto al amanecer, con los pañuelos cubriendo sus bocas.
Ambos se tratarían de usted y se repelerían como imanes candentes.

Pero henos aquí, "henos de Pravia", que las empresas se enguagua en arrejuntarlos sobre una misma masa congelada. ¿Con qué pretensión? ¿Con la de que los amantes del atún y aquellos del bacon se escarceen de sus respectivas familias para juntarse en un hermoso festín (o fiestón, dependiendo del vino) en la bella Verona?

Sigo preguntándomelo.
O quizás hayan elegido dos productos baratos, como si unificasen sobre la dicha masa cacahuetes, nata y salami, y así lo lanzasen al mundo al grito de "¡A ver qué pasa!", mientras saborean sus caviares predilectos y toman el fresco en una terraza impermeable.

Si solamente quedase ese tipo de pizza en la sección de congelados, óptese por adquirirla (a cambio de dinero, monedas, no funciona el trueque ni la sal) y raspar con gusto (en la soledad de una casa) toda la superficie. Así pues, procédase a cubrirla con lo que se posea en las alacenas, guisantes, champiñones, spaguettis, judías...En breves esa broma casual puede convertirle en el nuevo hombre del año. O del daño.