A raíz de un blog que me ha pasado una amiga, las convulsiones de mi cuerpo estallan en un grito: ¿PERO QUÉ COÑO?
Pues bien, ahora está de moda fingir el dolor, tener un gatito, vestir de lady, pintarse los morros de rojo y beber güisqui. Eso hacen. Eso hace la niña de 20 años con blog, el tío de los pantys, la cocainónama empedernida, los que llevan réflex, etc.
Vamos a ver, gente que no lee esto en absoluto pero a la que me dirijo: la fase de emular, fantasear y coquetear con el hecho de que "somos distintos porque me quiero morir" es algo que denote, en los más mínimo, el ser literato?
Lo mismo el que hace una foto a una chancleta rosa y le mete mil fondos en gris. Dolor, oh, dolor.
Pintarse los morros y decir que quieres vomitar la comida y que luego te lees a Baudelaire.
Oh, incomprensión, oh.
Escupir al cielo y soltar que Cervantes/Vargas Llosa/Castelao eran unos mierdas por x motivos y marcharte tan campante echándote un pedo al floreado aire (las flores no molan, prefiero un cactus solitaario) porque sí, eres mejor que todos ellos y totalmente desconocido al mismo tiempo.
Oh, la muerte me lleva lejos...
¿Pero alguna vez esta gente ha perdido a un ser querido?
No jodáis, idiotas.
Yo tuve anorexia, tuve depresión, sí, tuve esto y ya está superado, con 14 añitos. Leía, sí, me pintaba las uñas de negro, no comía, me encerraba en una habitación con las persianas echadas y no, no fue la etapa más próspera de mi vida. La etapa que ahora las niñatas (y mayorcitas y mayorcitos) quieren evocar cuando no están pasando por ella (más que nada, porque te quedan pocas ganas de escribir y menear el trasero de botellón en botellón).
Ahora se paga por todo esto: escupo tres chorradas por la boca y me codeo con la aristocracia popular porque tengo un mac/hago fotos/me pinto los labios (reitero) de rojo/visto con la ropa de mi abuelo.
Y en las fotos salgo con la boca medio abierta, babeando un poco incluso, con una jeringuilla de goma y una camiseta que, previamente, he descosido.
Si no fuera porque tengo humor y cada vez que leo una frase, oigo un quejica (o nuevo Mesías) y veo a una panda de poetas hablando de vaginas y de penes y despreciando aquellos grandes que tienen todo mi respeto, la verdad es que dedicaría mi vida a mudarme de país en país. Me trasladaría a aquellos en los que desconociera el idioma por completo, para no comprender de qué hablan o qué escriben, hasta que fuera lo suficientemente conocedora de la lengua de éste como para fugarme en Ryanair a otro país nuevo, también hablantes de, yo qué sé, turco antiguo. Con cincuenta años trabajaría en la ONU.
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2 comentarios:
jajaja, genial ver renovación en este blog! :)
Eres mi fiel anónimo!
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