sábado 8 de octubre de 2011

Quiero ser Poppins. Hacer "pop-pop" volar con un paraguas y tener una cinta.






Pobre policía de Mary Poppins.



Nunca nadie sabrá qué le pasó cuando era pequeño y su padre...



Nadie nunca nadie lo sabrá.



Ahora tiene más de noventa años y recuerda cuando actuó en Mary Poppins. Y dijo esa frase interrumpida por otra, en el mismo guión, un tachón abrupto entre los labios.






Lo recuerda, acostado en la cama.



Nadie nunca nadie lo sabrá. Cuando yo era pequeño recuerdo...






Menos mal que pude acceder a un archivo de internet, "Pequeñas confidencias que no pude transmitir en cinco minutos". Pocos lo conocen, y este es un nombre falso.






Pero yo sí.



Y transcribo, traducciendo del inglés británico:






Recuerdo que, cuando era pequeño, que mi padre me compró una cometa verde. Muy verde. Era del color de la tierra cuando quiere hablar. Un día de primavera, saltando entre los demás días del calendario, destacando con faldas pomposas y almidonadas.



Almidón, palabra que se come en el aire.



Era pequeño y medía menos que tú, muchacho. Me monté en la cometa y aterricé en un puente alto en donde me sirvieron bistec con puré. Vi mi cometa alejándose (se me escapó de entre mis dedos quemados de tanto agarrarla). La perdí de vista. Sé que no es una gran historia, pero es la mí. Señor Banks, un placer verle.






Seguramente esto no era lo que el guión jamás escribió a máquina, al lado de una taza de café. Pero fue lo que el policía quería decir (el policía como actor, no como policía). Porque tenía alma de escritor y de pequeño leyó este cuento en alguna parte. Quizás en su propia mano.