jueves 2 de julio de 2009

Menéndez Pidal, sí!


miércoles 1 de julio de 2009

A mediados de año, me dedicaba a recorrer la facultad con libros bajo el brazo tales como los de Virginia Woolf, o de Mary Shelley (cuando debía estar liada con las 30 lecturas que marcaban los diferentes programas).

Ahora, Berceo me espera palpitando encima de la mesa.

Pero me encanta encerrarme en París y conocer por fin al fantástico Febo en persona y los mendigos falsos de la Corte de los Milagros, y bueno, creo que si existen las otras vidas, definitivamente yo viví en París en el siglo XV. Y lo sé desde el momento en que de niña me emocionaba estudiar francés y más adelante leer en francés, e ir a París y dibujarme en las paredes de l' Escola Aberta d' Arte con una boina negra y un pincel en la mano.
Pero a Quasimodo no puedo dejar de imaginarlo como dibujo animado (influencia Disney Pictures) caminando entre gente de carne y hueso. Es, cuanto menos, extraño.


Ah, y huele tanto a Londres, amigos, que hasta se nota temblar un paquete de fish and chips ante las campanadas del Big Ben.

sábado 27 de junio de 2009

Documentos gráficos




Bien.


En la foto número uno homenajeamos a los grandes Beatles arriesgándonos en plena Plaza de Pontevedra a que el hombre de rojo hiciese su aparición estelar en el semáforo (sí, nos adelantamos a Loooondres, amigos).

En la segunda foto, todo un catálogo de moda de "El Corte Hispánico" se muestra ante nosotros.

En la tercera, aparecen las dos portavoces de esas brillantes frases del discurso hecho entre algunas personas de 4º de Hispánicas.

En la cuarta, nos centramos en la autora de este blog, que por fin se peinó el pelo.

Graduación (entrada nº 2)

Aparte de la 3º entrada que habla un poco sobre discursos y demás cositas, sobre la graduación (momento Aula Magna) puedo recordar ese instante en que nos premiaron con un super-pin (yuhu!) y un diploma (evidentemente no el auténtico, ese llegará en dos años más o menos).
Pues bien, no eran taaan difícil mantener el diploma, esa cartulina, sobre la mesa y salir del acto con ambos obsequios. No lo era, no.

Aun así, puse el diploma sobre mis rodillas, moví el brazo y...¡Magia!(oh, cáscaras!) ya no estaba el diploma.

Se había colado por la rendija.

Y no es que estuviese en la fila de abajo, no, la rendija daba directamente al suelo más profundo del aula magna, es decir, se coló por la madera y por los escalones hasta llegar al escondido cemento que está al fondo del todo.

Y me quedé sin diploma.
Justo antes de haber leído lo que ponía.

Avisé a Sagrario del momentazo único que me había sucedido, y que el diploma estaría en estos momentos navegando entre chicles y tesoros escondidos en las profundidades de las tripas del aula magna.
Al final, me pueden hacer otro.
Pero debo estar contenta, como ya me han dicho los vices-de-todo que estaban presentes en el acto, pues he hecho historia:
cuando una expedición remueva las ruinas de nuestra facultad de aquí a quinientos años, se hallará un diploma con mi nombre y la carrera que cursé, y la promoción a la que pertenecía.


Aunque la idea, lejos de entusiasmarme, también me puso los pelos de punta, al pensar que yo estaré muerta, que nadie sabrá por qué acabó el diploma allí, que no sé qué manos lo cogerán ni en qué momento, ni qué pensarán de él.

Y da vértigo darse cuenta de que todo seguirá igual dentro de quinientos años (incluso el roído papel), excepto yo.
Y nunca sabré lo que pasará con el diploma, que guarda mi nombre impreso y los años que estudié. Quizás el que lo coja haga una historia sobre la dueña, o se piense cómo debió de ser ese día.

Será algo parecido a lo que pasó en Metodología cuando la profesora nos enseñó unos libros de hace ya trescientos años más o menos, en donde el dueño había dibujado (al margen de las páginas) unos muñequitos: un saltimbanqui, un loro, etc.

Seguro que nunca pensó que unas cuantas chicas los analizarían con curiosidad durante una clase, pasando los dedos por encima y en pensando en él sentado en una silla, aburriéndose durante la lectura y dibujando esas diversas figuras que quedarían grabadas para siempre.

Nuestro discurso fue el mejor discurso

No sé qué tienen contra ti, Menéndez Pidal.
La verdad, es que no lo sé.

Quizás es que también hayas marcado historia, o que hayas nacido en Coruña, o que hayas alcanzado logros que ya nos gustaría a la mayor parte de las personas que queremos vivir de nuestros estudios el día de mañana.

O quizás sea la falta de conocimiento de todo lo que has conseguido (como muchos otros, también muy grandes).
Dejo un enlace aquí, para todos aquellos que no tengan ni idea de lo que hiciste, o de quién fuiste, y se metan contigo sólo y exclusivamente por llamar la atención, o erigirse como el nuevo Mesías de cuatro gatos con la cabeza cardada de vacío.
http://es.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Men%C3%A9ndez_Pidal


Si os interesa, en la biblioteca se puede buscar Menéndez Pidal, Ramón y podréis enteraros de todo lo que hizo. Simplemente dejo aquí un enlace para una lectura rapidita, sencilla, que no altere todas esas palabras tan sabias que lanzan algunos intentando llamar la atención.
Pero en plan buen rollo, claro.
Y tope compañerismo, obvio.


Y por supuesto, somos fachas al estudiar hispánicas (que en fin, un razonamiento absolutamente lóogico, cómo no, tiene tanto que ver El Cid con Musolini) y por hablar español, como también hacen en La Rioja, y en Buenos Aires, y en Cartagena, y en Mallorca, y en Alicante. Pero somos fachas, eh?
¬¬

Pero lo mejor, es que de este absurdo complejo que tienen algunos nos hemos dado cuenta en el último momento, porque hasta que se han estampado en nuestras caras todas estas ideas con cuatro gilipolleces dichas con la boca muy abierta y cara de buenrollocolega, nunca antes habíamos caído en la cuenta de todo eso de fachismo y de chorradismo.


Aunque, parece ser, algo parecido les pasó a una promoción de filología inglesa, tachados de ser "ingleses" por los de filología hispánica.
Sí.
Cuánto aburrimiento hay en el mundo. Y tan retorcido como un laberinto que se pierde a sí mismo.


Al menos, nada de esto nos incumbe, y la rivalidad queda para un grupo (porque el otro no participa ni se había enterado de que tal rivalidad existiese) y la pueden disfrutar con pinchos y con vino y con sus puñetazos en el pecho y su tarzanismo y su quedando en ridículo.


Las personas que viven felices pasan de todo y hablan en guíglico.
Y corrigen las faltas de las puertas del baño de las estaciones de autobuses.
Y se tiran de los pelos y se acuerdan del Cid cuando se ven solos en la facultad.
Y se saludan con tópicos.
Y carpe diem.
Y a veces hacen de pacientes y otras de sujetos.
Y llevan un boli bic con el que intentan pulir la purpurina.
Y no visten de ninguna manera específica.
Y también duermen la siesta.

viernes 26 de junio de 2009

Une chauve-souris aimait un parapluie.


A un chico que coge conmigo el bus, no le gustan nada los paraguas.

Tiene 23 años, y una vez (y recordaba que me lo había comentado) le empecé a preguntar con insistencia por qué no le gustaban los paraguas.



-¿Es porque parecen murciélagos?
-¡Qué dices! No...¿murciélagos?
-¿Es porque son siniestros?

-¿Siniestros? No sé. No me gustan.

-Tienen una forma siniestra. Pero, a ver, dime, ¿te son molestos de llevar?
-No. Pero prefiero mojarme que llevar un paraguas.
-Ya. Parece que te fuese a tragar, ¿no?

-¿Perdón?
-Sí, al abrirse, ¿sabes? Como una boca...

-Am.
-Uf. Es que me parece muy curioso. Es el objeto surrealista por excelencia. ¿No sabes explicar por qué te pasa esto, no?
-No sé. No me gustan.




Me pareció muy curioso.


Pero no conseguí, durante la entrevista, sonsacarle nada.






Une chauve-souris

Aimait un parapluie,

Un grand parapluie noir

Découpé dans la nuit,

Par goût de désespoir

Car tout glissait sur lui,

Une chauve-souris

Aimait un parapluie

Michael Jackson (y demás tumbas)

siempre fuimos grandes una vez.
aunque sólo fuese una vez.
y eso es lo que hay que recordar (para y con todos), por el simple hecho de que todos acabaremos exactamente igual.

hubo tantas muertes esta primavera, que ya debe tener las hojas negras


jueves 25 de junio de 2009

(L)

quiero este SOMBRERO desde el momento en el que se lo vi
(y seguro que lo he repetido varias veces, pero me lo probé en Oviedo, me lo probé en Frankfurt, donde todos los chicos llevaban uno en la cabeza, y cuando veo una foto de él, automáticamente me acuerdo de Johnny Boy).

miércoles 24 de junio de 2009

rituales brujos

Vale.
Ayer vertí el contenido de un huevo en medio vaso de agua del grifo.
Y lo metí en la nevera (al lado de la mayonesa, para que tuviese buenas vibraciones, aunque quizá un yogur de cereza hubiese sido una mejor opción).

¿Motivo de este acto?
Ninguno. Buneo, quiero decir, no es que sea un ritual en esta casa, es que como era san Juan y me enteré a eso de las 23:00 gracias a los fuegos artificiales (los cuales escuché todo el día pero no sabía a qué venían, inmersa en varias lecturas que tuve que haber hecho hace meses) que alguna mano ociosa y sin miedo a quemarse lanzaba más allá de mi persiana cerrada.

Pues bien, me sonaba que era algo así...un huevo en medio vaso de agua. Lo hicimos de pequeños una noche, y nos excitó mucho pensar que una bruja se pasaría en el frigorífico toda la noche revolviendo la yema y la clara.

Después de consultar (en este momento) algunas páginas, he comprobado que hay divergencias en los rituales y opiniones de la gente:
-Echar el contenido de un huevo entero en un vaso de agua para comprobar si se tiene mal de ojo.
-Verter solamente la clara (cuidado con la yema).
-Vaciar exclusivamente la yema (cuidado con la clara).
-Beberse el contenido, apartando el huevo, y después encender una vela.
-Leer el futuro en un huevo (esto me parece un poco más complicado, porque no entiendo el idioma).
-Batir la clara de huevo a punto de nieve (supongo que esto es para hacerle conjuros al merengue).
-Freír el huevo con una vela? (aportación mía, muy en la línea de las anteriores)
-Poner un huevo sin romper en un vaso.
-Meter (tazón, supongo, ya no vaso) un folio blanco, una vela y un huevo.
-Vaciar esperma en un vaso (supongo que este ritual se relaciona con el amor, o puede que sea para comprobar la calidad del esperma y las formitas que haga en el agua se corresponderán con el número de facturas de la luz, o las veces que te caerás por las escaleras).


Bien.
Yo he comprobado que mi experimento ha hecho que el huevo aparezca con la yema entera, redondita, como una pelota, y la clara amarillenta, y encima de la pelota, en la superficie, hay como una telilla blanca que cubre la yema. Y tiene como dos formas de "dragones" o algo así, que se unen en la cabeza.

El que quiera especular, que especule. Yo creo que nunca tendré dinero suficiente para comprarme un dragón (y mucho menos, dos) y eso que la idea me encanta. Podría llegar a los sitios mucho más rápido montada en él, y podría comerse todo lo que sobrase durante el día, o hacerlo vegetariano y que centrifugase en el estómago las zarzas de los campos. Pero eso sí, NADA que ver con el perro-volador de La Historia Interminable, porque me dio miedo hasta bien entrada en la adolescencia. Y aún ahora no me resulta en absoluto agradable su cara.
Prefiero algo rojo, o verde (colores clásicos) moteado con dorado, muy a lo japonés, y grandes alas picudas como de murciélago (algo gótico también), y un lomo muy cómodo para sentarse. Si es posible, individual con espacio para maletas.
Quizás me augure un futuro prometedor como árbitro en luchas de dragones (estamos hablando de un futuro próximo, que soy realista, se necesitan unos cuantos científicos y entre ellos un rockero, para extraer los fósiles de los árboles con los mosquitos llenos de sangre de dragón).


¡CAMBIO ESPECTACULAR!nionionionio

Tanta cavilación para nada.
Ahora hay una perfecta mariposa formada con el símbolo del yin y yan (esto es, el símbolo del yin-yan estirado en las puntas como si fuesen alas).
Esto ya me gusta más, aunque sigo sin entenderlo.
Las mariposas son más fáciles de conseguir que los dragones, aunque sólo viven un día, y mueren quietas con los colores tristes.

martes 23 de junio de 2009

Discurso


two lands are making the speech.


pero "nada de intervencións fóra de tono".
así que, de momento, hemos enumerado que quedan abortadas las siguientes misiones:

rociar de sangre artifial al público al son de La cabalgata de las Walkirias.
utilizar mangueras de espuma para bañar al auditorio.
chuparnos un codo y lanzarnos al público.
prender fuego.
bailar la danza de la lluvia para lograr que caiga granizo desde el techo.
ir vestidas de piezas de parchís.
gritar: snoobs! y provocar a todos los presentes.

lunes 22 de junio de 2009

enormes dilemas morales
friéndose como setas
en la sartén del cráneo.

domingo 21 de junio de 2009

Yeah. I'm drunk!

Me encanta.

Cuando hay algo etílico por medio, mis oídos se espabilan ante una conversación en inglés.
El sábado me pasé unos 30 minutos con Mary (sí, María Garat, la enciclopedia de viajes y de idiomas por excelencia, que se pasó 3 años viviendo en Nápoles y un año en EEUU) hablando en inglés. Y hasta me permití alguna muletilla (de la cual no me acuerdo).

Una chica (-Ohh, ¿te llamas Alba? -por Alba- ¡Yo también me llamo Aaaalba!¡Qué fuerte!: frase completamente real y que se lleva la copa Danone de estopa a la mejor gilipollez espetada en voz alta enfrente del baño público, en estas últimas noches; aunque estuvo bien que nos pusiésemos a saltar celebrando con entusiasmo su jolgorio, mientras Alba (la nuestra) como buena tocaya se ponía a hablar con su versión por cortesía y porque no había bebido) me dijo: "really good!".
Y le conté brevemente (exaltada, para qué mentir) que si Holanda y que si etc.

Aunque el hecho de que la chica que me lo dijo fuese Albaa! (la desconocida), y el hecho de haber explicado anteriormente la anécdota del encuentro en el baño, restan bastante importancia a este piropazo, que en su momento me lo pareció (pero también fue pre-Albaa!).

Elementos mágicos para el pelo.

en vez de a sal
las manos me huelen a bizcocho


...Y en este preciso momento ha ocurrido algo mágico (mientras tenía una mano apoyada sobre la boca, posición muy cómoda cuando en tu mesa hay una especie de escalón para la pantalla). De hecho, la pausa y espacio en blanco no representan en absoluto ni en temporalidad la sorpresa que he tenido. Aunque no tanto como cuando ayer (cuando ya estaba empezando a ser más ayer, esa palabra mojada de lluvia y de invierno) me empeñé en que había alguien en casa cerrando las puertas constantemente -no, no había nadie, era el viento- y casi se me escapan los ojos de las órbitas y del miedo.


Bien. He encontrado una horquilla (elemento má gi co).

Oh, no sabéis lo mucho que significa encontrar una horquilla cuando ayer por la noche (ahora, ayer) la estabas buscando a tientas, entre golpes oscuros y chaquetas olvidadas pidiendo un cuerpo a gritos.

-Sí, de repente fue ayer.

La muy chuloplaya estaba encima de esta mesa, ante mis ojos, casi clavándose en mis pupilas. Creo que, si no pregunto a nadie la razón ni acudo a la lógica (la señora de negro con un cartabón en la mano) puedo hacer que la historia de la horquilla quede sellada para siempre como "la horquilla que se escapaba de noche porque prefería levantarse al mediodía". Y hacer que tenga una ceja, un pulmón (demasiado estrecha para tener dos), una sola pestaña, dos labios oscuro en las puntas y un transparente diente en la unión de ambos.
Si no acudo a la lógica (la importancia de no preguntar), puedo hacer que esta horquilla tenga para siempre un nombre, y haya vivido una aventura con uno o varios bolígrafos del despacho. Y que haya papelitos en la basura con los números en color azul que consiguió de todos ellos. Y también que el desgaste en el centro de su cuerpecito se deba a muchas noches seguidas bailando en el pelo.
Una horquilla puede estar viva, si dejo que se guarde todo ese misterio anudado a los rizos oscuros que plagan su costa cuando hago uso de ella.


Puede incluso ser el esqueleto de un juguete de hace siglos, o el bastón de un mosquito, el vello en el bigote de una dama, la escama de un pescado del Infierno, la llave de la puerta de al lado.

Se presentó hace poco, con el maquillaje de los labios negros desgastado en rojo. Color caoba (el color de las tripas del trigo). Entre los bolígrafos sedientos.
Volverá al cajón del baño, transportada en volandas, para estar toda la tarde comentando las jugadas.

Y nunca preguntaré la verdadera razón de por qué la horquilla había aparecido.

Así la verdadera razón será sólo la mía.
algo así como un paraguas sin varillas.
para recogerme el sueño en una trenza.
Hoy fue una de esas noches que dices QUÉ NOCHE.
pero me sigue dando miedo la oscuridad.
es como una gran bola de masa de arena negra que se te quiere meter por dentro, hasta que ves una lucecita a lo lejos y sabes dónde está la salita.
la oscuridad es una cosa terrible. un monstruo de una cabeza. más terrible que la acumulación de gente en un lugar que nunca fue realmente tuyo.

pero hoy HOY fue una de esas noches que dices QUÉ NOCHE. y que te quedaría pequeño un marco para encuadrar a duras penas todo lo que acarreas dentro.
puede que, a primera vista, no pareciese significativa, pero un país entero se sentó en un banco de madera, y .
hoy, ni siquiera los ojos conocidos -todoslossinnombre, que ocupan tan sólo una baldosa rota en las líneas de caminos que los talones van resfriando- eran una arañita en el hombro. ni tampoco los estallidos de frenos en baterías distorsionadas con canciones donde todo el mundo se arrimaba para saltar y hablar en el aire sin nombres ni verbos.

hoy hasta mi sombra tenía un nombre.

y lo único que sobraban eran las tiritas en los pies.
fue como abrazar el pasado (los momentos buenos) y no querer que los minutos se escapasen, y el reloj pesaba y te poseia la muñeca. hasta la acera era blanda. y la noche estaba bajo los tobillos, bailando lunas.

hoy fue una de esas noches que no quieres que sea sólo una.

pero cuando la puerta se abre, me sigue dando miedo la oscuridad (concretamente, desde un día indeterminado en el mes de enero). es una boca sin dientes y con una garganta uniforme, plagada de pozos en los que extiendes la mano y te cubres el rostro. y se pierden los gritos que escupiste de niño, cuando no sabías tragar las palabras.

fue una de esas noches donde las caras vuelven a ponerse las que tenían antes. y todo es simplemente perfecto (la perfección es sencilla), y ni una sociedad de búhos jubilados jugando al pócker podría lastimarte con sus lamentos a las nubes.