Qué manía de unir el atún con el bacon en las pizzas.
Seguramente, en un altercado alimenticio, serían ellos dos los principales adversarios. El Omega 3 contra la grasa saturada de porcino. El oleoso pescado contra el untuoso bacon blanco. Repleto de tintes con los que un doctor licenciado en margarina Flora se removería sobre su almohada sin poder conciliar el sueño.
Ambos se presentarían en un reto al amanecer, con los pañuelos cubriendo sus bocas.
Ambos se tratarían de usted y se repelerían como imanes candentes.
Pero henos aquí, "henos de Pravia", que las empresas se enguagua en arrejuntarlos sobre una misma masa congelada. ¿Con qué pretensión? ¿Con la de que los amantes del atún y aquellos del bacon se escarceen de sus respectivas familias para juntarse en un hermoso festín (o fiestón, dependiendo del vino) en la bella Verona?
Sigo preguntándomelo.
O quizás hayan elegido dos productos baratos, como si unificasen sobre la dicha masa cacahuetes, nata y salami, y así lo lanzasen al mundo al grito de "¡A ver qué pasa!", mientras saborean sus caviares predilectos y toman el fresco en una terraza impermeable.
Si solamente quedase ese tipo de pizza en la sección de congelados, óptese por adquirirla (a cambio de dinero, monedas, no funciona el trueque ni la sal) y raspar con gusto (en la soledad de una casa) toda la superficie. Así pues, procédase a cubrirla con lo que se posea en las alacenas, guisantes, champiñones, spaguettis, judías...En breves esa broma casual puede convertirle en el nuevo hombre del año. O del daño.
lunes 30 de enero de 2012
viernes 23 de diciembre de 2011
Pero cuáaanto payaso
A raíz de un blog que me ha pasado una amiga, las convulsiones de mi cuerpo estallan en un grito: ¿PERO QUÉ COÑO?
Pues bien, ahora está de moda fingir el dolor, tener un gatito, vestir de lady, pintarse los morros de rojo y beber güisqui. Eso hacen. Eso hace la niña de 20 años con blog, el tío de los pantys, la cocainónama empedernida, los que llevan réflex, etc.
Vamos a ver, gente que no lee esto en absoluto pero a la que me dirijo: la fase de emular, fantasear y coquetear con el hecho de que "somos distintos porque me quiero morir" es algo que denote, en los más mínimo, el ser literato?
Lo mismo el que hace una foto a una chancleta rosa y le mete mil fondos en gris. Dolor, oh, dolor.
Pintarse los morros y decir que quieres vomitar la comida y que luego te lees a Baudelaire.
Oh, incomprensión, oh.
Escupir al cielo y soltar que Cervantes/Vargas Llosa/Castelao eran unos mierdas por x motivos y marcharte tan campante echándote un pedo al floreado aire (las flores no molan, prefiero un cactus solitaario) porque sí, eres mejor que todos ellos y totalmente desconocido al mismo tiempo.
Oh, la muerte me lleva lejos...
¿Pero alguna vez esta gente ha perdido a un ser querido?
No jodáis, idiotas.
Yo tuve anorexia, tuve depresión, sí, tuve esto y ya está superado, con 14 añitos. Leía, sí, me pintaba las uñas de negro, no comía, me encerraba en una habitación con las persianas echadas y no, no fue la etapa más próspera de mi vida. La etapa que ahora las niñatas (y mayorcitas y mayorcitos) quieren evocar cuando no están pasando por ella (más que nada, porque te quedan pocas ganas de escribir y menear el trasero de botellón en botellón).
Ahora se paga por todo esto: escupo tres chorradas por la boca y me codeo con la aristocracia popular porque tengo un mac/hago fotos/me pinto los labios (reitero) de rojo/visto con la ropa de mi abuelo.
Y en las fotos salgo con la boca medio abierta, babeando un poco incluso, con una jeringuilla de goma y una camiseta que, previamente, he descosido.
Si no fuera porque tengo humor y cada vez que leo una frase, oigo un quejica (o nuevo Mesías) y veo a una panda de poetas hablando de vaginas y de penes y despreciando aquellos grandes que tienen todo mi respeto, la verdad es que dedicaría mi vida a mudarme de país en país. Me trasladaría a aquellos en los que desconociera el idioma por completo, para no comprender de qué hablan o qué escriben, hasta que fuera lo suficientemente conocedora de la lengua de éste como para fugarme en Ryanair a otro país nuevo, también hablantes de, yo qué sé, turco antiguo. Con cincuenta años trabajaría en la ONU.
Pues bien, ahora está de moda fingir el dolor, tener un gatito, vestir de lady, pintarse los morros de rojo y beber güisqui. Eso hacen. Eso hace la niña de 20 años con blog, el tío de los pantys, la cocainónama empedernida, los que llevan réflex, etc.
Vamos a ver, gente que no lee esto en absoluto pero a la que me dirijo: la fase de emular, fantasear y coquetear con el hecho de que "somos distintos porque me quiero morir" es algo que denote, en los más mínimo, el ser literato?
Lo mismo el que hace una foto a una chancleta rosa y le mete mil fondos en gris. Dolor, oh, dolor.
Pintarse los morros y decir que quieres vomitar la comida y que luego te lees a Baudelaire.
Oh, incomprensión, oh.
Escupir al cielo y soltar que Cervantes/Vargas Llosa/Castelao eran unos mierdas por x motivos y marcharte tan campante echándote un pedo al floreado aire (las flores no molan, prefiero un cactus solitaario) porque sí, eres mejor que todos ellos y totalmente desconocido al mismo tiempo.
Oh, la muerte me lleva lejos...
¿Pero alguna vez esta gente ha perdido a un ser querido?
No jodáis, idiotas.
Yo tuve anorexia, tuve depresión, sí, tuve esto y ya está superado, con 14 añitos. Leía, sí, me pintaba las uñas de negro, no comía, me encerraba en una habitación con las persianas echadas y no, no fue la etapa más próspera de mi vida. La etapa que ahora las niñatas (y mayorcitas y mayorcitos) quieren evocar cuando no están pasando por ella (más que nada, porque te quedan pocas ganas de escribir y menear el trasero de botellón en botellón).
Ahora se paga por todo esto: escupo tres chorradas por la boca y me codeo con la aristocracia popular porque tengo un mac/hago fotos/me pinto los labios (reitero) de rojo/visto con la ropa de mi abuelo.
Y en las fotos salgo con la boca medio abierta, babeando un poco incluso, con una jeringuilla de goma y una camiseta que, previamente, he descosido.
Si no fuera porque tengo humor y cada vez que leo una frase, oigo un quejica (o nuevo Mesías) y veo a una panda de poetas hablando de vaginas y de penes y despreciando aquellos grandes que tienen todo mi respeto, la verdad es que dedicaría mi vida a mudarme de país en país. Me trasladaría a aquellos en los que desconociera el idioma por completo, para no comprender de qué hablan o qué escriben, hasta que fuera lo suficientemente conocedora de la lengua de éste como para fugarme en Ryanair a otro país nuevo, también hablantes de, yo qué sé, turco antiguo. Con cincuenta años trabajaría en la ONU.
jueves 22 de diciembre de 2011
Plaza
No sé si era amor.
Ella se estaba tomando un café con pastas y él metía las manos en los bolsillos.
Pañuelos blancos, arrugados.
No sé si era amor.
Ella se quemó la lengua, lagartija en la silla.
Él MIRABA fijamente el sol, el ojo, el cielo.
No sé si era amor. No lo sabían.
Ella retiró las miguitas de la camisa y pagó con cinco euros
uno, dos cuatro y cinco. Él arrancó una hoja
y se la llevó a la boca.
No sé si era amor.
Él se quedó dormido. Un globo rojo en la mano. Ella cruzó un semáforo en rojo
puente alto, un abismo, pañuelos blancos en el abrigo. Lisos.
No sé si era amor.
Ella vive en Buenos Aires. Él en metro República Argentina.
Sí, resulta paradójico.
Por supuesto no se conocían.
Por supuesto, los pañuelos eran de la misma marca.
Ella se estaba tomando un café con pastas y él metía las manos en los bolsillos.
Pañuelos blancos, arrugados.
No sé si era amor.
Ella se quemó la lengua, lagartija en la silla.
Él MIRABA fijamente el sol, el ojo, el cielo.
No sé si era amor. No lo sabían.
Ella retiró las miguitas de la camisa y pagó con cinco euros
uno, dos cuatro y cinco. Él arrancó una hoja
y se la llevó a la boca.
No sé si era amor.
Él se quedó dormido. Un globo rojo en la mano. Ella cruzó un semáforo en rojo
puente alto, un abismo, pañuelos blancos en el abrigo. Lisos.
No sé si era amor.
Ella vive en Buenos Aires. Él en metro República Argentina.
Sí, resulta paradójico.
Por supuesto no se conocían.
Por supuesto, los pañuelos eran de la misma marca.
Ferrol-Coruña (noche)
Vaya.
Se hubiera metido en el bolsillo el arbolito naranja, el bosque negro
y la chica que paseaba.
Si no fuera por el tamaño gigantesco de la cucaracha
que se limpiaba las patas sobre el suelo.
Se hubiera metido en el bolsillo el arbolito naranja, el bosque negro
y la chica que paseaba.
Si no fuera por el tamaño gigantesco de la cucaracha
que se limpiaba las patas sobre el suelo.
martes 11 de octubre de 2011
RW
Sí. Estaba buscando un resquicio de Nocilla en la nevera y quizás el ademán de la falda, o el giro, me hizo recordar el momento más rebelde de mi vida. O al menos, el que aún puedo masticar en el aire mientras me transporto a una gran cuna al lado de una ventana.
La chica era una estúpida. Estaba harta de sus gritos.
Pero no hablemos de ella. Hablemos de mis pantalones estirándose, de mis zapatillas, de la ventana que daba a Utrecht (pero con cortinas hasta el suelo). No quise trabajar ese día. Y el pobre americano bajito se quedó barriendo, fregando, cortando, limpiando, levantando juguetes y explotando el gerundio mientras yo me encerré en un cuarto oscuro, muy oscuro.
Y fue el momento más rebelde que aún se puede masticar entre tostada y tostada. Entre zueco y zueco.
Já.
La chica era una estúpida. Estaba harta de sus gritos.
Pero no hablemos de ella. Hablemos de mis pantalones estirándose, de mis zapatillas, de la ventana que daba a Utrecht (pero con cortinas hasta el suelo). No quise trabajar ese día. Y el pobre americano bajito se quedó barriendo, fregando, cortando, limpiando, levantando juguetes y explotando el gerundio mientras yo me encerré en un cuarto oscuro, muy oscuro.
Y fue el momento más rebelde que aún se puede masticar entre tostada y tostada. Entre zueco y zueco.
Já.
sábado 8 de octubre de 2011
Quiero ser Poppins. Hacer "pop-pop" volar con un paraguas y tener una cinta.

Pobre policía de Mary Poppins.
Nunca nadie sabrá qué le pasó cuando era pequeño y su padre...
Nadie nunca nadie lo sabrá.
Ahora tiene más de noventa años y recuerda cuando actuó en Mary Poppins. Y dijo esa frase interrumpida por otra, en el mismo guión, un tachón abrupto entre los labios.
Lo recuerda, acostado en la cama.
Nadie nunca nadie lo sabrá. Cuando yo era pequeño recuerdo...
Menos mal que pude acceder a un archivo de internet, "Pequeñas confidencias que no pude transmitir en cinco minutos". Pocos lo conocen, y este es un nombre falso.
Pero yo sí.
Y transcribo, traducciendo del inglés británico:
Recuerdo que, cuando era pequeño, que mi padre me compró una cometa verde. Muy verde. Era del color de la tierra cuando quiere hablar. Un día de primavera, saltando entre los demás días del calendario, destacando con faldas pomposas y almidonadas.
Almidón, palabra que se come en el aire.
Era pequeño y medía menos que tú, muchacho. Me monté en la cometa y aterricé en un puente alto en donde me sirvieron bistec con puré. Vi mi cometa alejándose (se me escapó de entre mis dedos quemados de tanto agarrarla). La perdí de vista. Sé que no es una gran historia, pero es la mí. Señor Banks, un placer verle.
Seguramente esto no era lo que el guión jamás escribió a máquina, al lado de una taza de café. Pero fue lo que el policía quería decir (el policía como actor, no como policía). Porque tenía alma de escritor y de pequeño leyó este cuento en alguna parte. Quizás en su propia mano.
sábado 27 de agosto de 2011
Encendiendo velas, sacando cuadernos, cogiendo jamón de las bandejas, perdiendo un pendiente en el palacio...
Hoy,
hace un año
era viernes.
hace un año
era viernes.
sábado 13 de agosto de 2011
Lo que esconden las mirillas
No tengo claro si son el ombligo sabio,
el ojo de las puertas,
o el novedoso espejo de los Arnolfini.
el ojo de las puertas,
o el novedoso espejo de los Arnolfini.
viernes 12 de agosto de 2011
colchón, nueces, etc
La cama no me quiere.
Esta noche me ha echado.
Tiene botes y mete arena. Y hunde. Los dedos. Para que-sean raíces.
De las uñas le salen
los dientes
arrastrando sílabas desde la almohada.
Preferiría poder chasquear los dedos para comenzar de nuevo las 12 de la noche y dormirme agarrada fuertemente a un violín pequeño. De color púrpura. Encontrado bajo un árbol y rodeado de pigmentos verdes. Sonarme la nariz con un trozo de piel.
Y seguir superando un repentino miedo previo cada vez que me quito el aparato
y no veo espacirse por la mesa mis dientes en forma de semillas lácteas.
Plantar cintas de pelo en una huerta privada.
Recoger espuma con la boca. Y luego pasártela (en un suspiro).
Probar el té más rico del mundo.
Inventar un color nuevo dentro de la gama cromática.
Hablar como si las letras fuesen de canela. Masticándolas en el aire.
La cama esta noche duerme desde hará unas horas. Y me ha echado. Sus ronquidos pesados tarareaban en mi oído un cansancio lila de sábanas ondulantes.
Tengo un ejército de hormigas tocando la pandereta recorriendo mi espalda.
Plantar cítaras de dedos en una escuela privada.
Recoger medusas con una soga. Y luego pasárselas (en un grito).
Probar paté de la mesa más grande de...
Inventar una imagen nueva dentro de la cavidad torácica.
Hablar como si el tiempo fuese de straciatella.
Y, en un futuro más inmediato, meterme de nuevo en cama.
Pero sin despertarla.
Esta noche me ha echado.
Tiene botes y mete arena. Y hunde. Los dedos. Para que-sean raíces.
De las uñas le salen
los dientes
arrastrando sílabas desde la almohada.
Preferiría poder chasquear los dedos para comenzar de nuevo las 12 de la noche y dormirme agarrada fuertemente a un violín pequeño. De color púrpura. Encontrado bajo un árbol y rodeado de pigmentos verdes. Sonarme la nariz con un trozo de piel.
Y seguir superando un repentino miedo previo cada vez que me quito el aparato
y no veo espacirse por la mesa mis dientes en forma de semillas lácteas.
Plantar cintas de pelo en una huerta privada.
Recoger espuma con la boca. Y luego pasártela (en un suspiro).
Probar el té más rico del mundo.
Inventar un color nuevo dentro de la gama cromática.
Hablar como si las letras fuesen de canela. Masticándolas en el aire.
La cama esta noche duerme desde hará unas horas. Y me ha echado. Sus ronquidos pesados tarareaban en mi oído un cansancio lila de sábanas ondulantes.
Tengo un ejército de hormigas tocando la pandereta recorriendo mi espalda.
Plantar cítaras de dedos en una escuela privada.
Recoger medusas con una soga. Y luego pasárselas (en un grito).
Probar paté de la mesa más grande de...
Inventar una imagen nueva dentro de la cavidad torácica.
Hablar como si el tiempo fuese de straciatella.
Y, en un futuro más inmediato, meterme de nuevo en cama.
Pero sin despertarla.
martes 9 de agosto de 2011
Sónico Platónico
Estando reposada en el sofá, a la espera de la hora exacta para ir a la playa, un anuncio de sonotone vino a mis ojos como oro en paño. En oído.
El magnífico Silver Sonic XL. Lo que me planteo es que, bueno, para captar la atención del público sordo, además no añadir subtítulos de neón durante el anuncio (ya incorporados, con dibujitos y un batman volando y enseñando un pectoral), no han utilizado una estrategia de márketing muy comercial. Y cito: "con el SSXL podrás oír lo que dicen tus amigos...".
Vale.
Escena de una fiesta, con los mojitos en la mano, sonriendo. Lo que esperas es un:
-Margaret, estoy planeando el asesinato perfecto. A Ted le quedan unos días.
-Oh, Jason!Por fin podremos estar juntos.
Eso es lo que captaría la atención del posible comprador. Y no un: "Con el SSXL podrás oír lo que dicen tus amigos de ti: -Oh, qué fiesta máaas maravillosa!Qué maña tiene Jason para preparar aceitunas y san jacobos".
Amigos. Esto no funciona así.
Si vas a cometer el ridículo acto de portar en tu oreja un brote magnético de dos kilos con una antena, al menos que sirva para algo. Y no sólo para que tu mujer se acomode en la cama (con una sonrisa!siempre he creído que al dormir la baba se apodera de tu cuerpo, ¡y no! con el SSXL estarás maquillada a la vez que luces unos increíbles dientes de porcelana fina rodeados de gloss de loreal, y tu marido/pareja/cigala de compañía podrá ver la tele sin hacer ruido...gracias a un altavoz portátil último modelo). No sólo para que oigas en la playa el muy imposible comentario de dos chicas desconocidas que, al ver a otra meneando las caderas con un ridículo sonotone negro en el oído, exclamen:
-¡Oh, Patty, ojalá estuviera tan buena como ella!
Creo que un anuncio de más de diez minutos en el que se ve a un yanqui feliz, previamente inyectado de natillas en el cerebro, golpeando una pelota de golf con el sonotone puesto en modo "escuchar pajaritos" y que no resuelve quién ha sido el que mató a la tía Agatha, es publicidad sin gancho. Me parece más interesante conservar (conversar) con una sardina.
El magnífico Silver Sonic XL. Lo que me planteo es que, bueno, para captar la atención del público sordo, además no añadir subtítulos de neón durante el anuncio (ya incorporados, con dibujitos y un batman volando y enseñando un pectoral), no han utilizado una estrategia de márketing muy comercial. Y cito: "con el SSXL podrás oír lo que dicen tus amigos...".
Vale.
Escena de una fiesta, con los mojitos en la mano, sonriendo. Lo que esperas es un:
-Margaret, estoy planeando el asesinato perfecto. A Ted le quedan unos días.
-Oh, Jason!Por fin podremos estar juntos.
Eso es lo que captaría la atención del posible comprador. Y no un: "Con el SSXL podrás oír lo que dicen tus amigos de ti: -Oh, qué fiesta máaas maravillosa!Qué maña tiene Jason para preparar aceitunas y san jacobos".
Amigos. Esto no funciona así.
Si vas a cometer el ridículo acto de portar en tu oreja un brote magnético de dos kilos con una antena, al menos que sirva para algo. Y no sólo para que tu mujer se acomode en la cama (con una sonrisa!siempre he creído que al dormir la baba se apodera de tu cuerpo, ¡y no! con el SSXL estarás maquillada a la vez que luces unos increíbles dientes de porcelana fina rodeados de gloss de loreal, y tu marido/pareja/cigala de compañía podrá ver la tele sin hacer ruido...gracias a un altavoz portátil último modelo). No sólo para que oigas en la playa el muy imposible comentario de dos chicas desconocidas que, al ver a otra meneando las caderas con un ridículo sonotone negro en el oído, exclamen:
-¡Oh, Patty, ojalá estuviera tan buena como ella!
Creo que un anuncio de más de diez minutos en el que se ve a un yanqui feliz, previamente inyectado de natillas en el cerebro, golpeando una pelota de golf con el sonotone puesto en modo "escuchar pajaritos" y que no resuelve quién ha sido el que mató a la tía Agatha, es publicidad sin gancho. Me parece más interesante conservar (conversar) con una sardina.
miércoles 20 de julio de 2011
lunes 20 de junio de 2011
encuentra las equis
Excéntrico. Se sale del centro.
Salir del metro y encontrarte con la Asociación de Sombrereros Locos (ASL) haciendo expectáculos por un módico precio. Con tintes siniestros, pelucas, sombreros. En una parada asquerosaabandonada, telaraarañas. Negro y rojo.
Y en las excaleras, un perro.
En un extremo una cabeza, y en el otro, la otra, exactamente igual. Gris.
Salir del metro y encontrarte con la Asociación de Sombrereros Locos (ASL) haciendo expectáculos por un módico precio. Con tintes siniestros, pelucas, sombreros. En una parada asquerosaabandonada, telaraarañas. Negro y rojo.
Y en las excaleras, un perro.
En un extremo una cabeza, y en el otro, la otra, exactamente igual. Gris.
jueves 16 de junio de 2011
15-16 de junio
Ciertamente,
Era tan romántico
que murió en el eclipse de Luna.
Científicos de todo el mundo lo negarán,
pero no los conozco.
Era tan romántico
que murió en el eclipse de Luna.
Científicos de todo el mundo lo negarán,
pero no los conozco.
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