Observad.
Una descomunal parida con cierto sentido oculto.
En verdad una pescadería podría ser como un cementerio de peces.
Sus ojos vidriosos y apagados abiertos como la boca de un pozo, como bombas de oxígeno que estallan.
Al menos se tiene la decencia de poner la mesa de operaciones un poco más baja que el mostrador, para cortar de raíz la trayectoria del ir y venir del cuchillo sobre el cuerpo inerte del pescado.
Yendo y viniendo.
Plás, plás.
Y el pescadero con sus brazos ágiles cortando en rodajas lo que es la carne de algo que ayer se estaba alimentando de algas y corriendo feliz por el bosque del agua antes de toparse con una red (o un tiburón, pero ese no es el tema a tratar).
Las enfermeras pesando, sopesando, y eligiendo el envoltorio adecuado. Blanco porque es un luto diferente, un luto que nadie siente porque al fin y al cabo son peces sin nombre y un único fatum:
el plato.
Hija: Tú fíjate. ¿No ves que realmente parece un campo de cadáveres?
Madre: Boh. Baja la voz.
Hija: En serio!Están todos colocados en orden, sin vida, y estos de ahí que se mueven (señala a los pobres cangrejitos marrones) serían aquí enfermos terminales.
Madre: ¡Pero para un poco!
Hija: Y ese, ¿lo has visto? La pescadilla que tenemos aquí...mira sus ojos grandes y redondos, cómo contemplan sin ver nada. ¿Eres capaz de mirar para ella a los ojos?
Madre: ¡Pues ponle gafas de sol!
(Conversación en Supercor, cada vez más cerca y cada vez mejorr)
Y qué decir tiene la carnicería...
Estudiadla desde lejos, aunque interiormente penséis que estáis haciendo algo que se sale de lo normal.
Es algo así como cuando se contemplan los coches en la carretera, y la gente dentro: no puede haber algo más ridículo.
domingo 8 de noviembre de 2009
sábado 7 de noviembre de 2009
Mein herz brennt!!!
Nun liebe Kinder gebt fein acht
Ich bin die Stimme aus dem Kissen
Ich hab euch etwas mitgebracht
Hab es aus meiner Brust gerissen
Mit diesem Herz hab ich die Macht
Die Augenlider zu erpressen
Ich singe bis der Tag erwacht
Ein heller Schein am Firmament
Mein Herz brennt
Sie kommen zu euch in der Nacht
Dämonen Geister schwarze Feen
Sie kriechen aus dem Kellerschacht
Und werden unter euer Bettzeug sehen
Nun liebe Kinder gebt fein acht
Ich bin die Stimme aus dem Kissen
Ich hab euch etwas mitgebracht
Ein heller Schein am Firmament
Mein Herz brennt
Sie kommen zu euch in der Nacht
Und stehlen eure kleinen heißen Tränen
Sie warten bis der Mond erwacht
Und drücken sie in meine kalten Venen
Ich bin die Stimme aus dem Kissen
Ich hab euch etwas mitgebracht
Hab es aus meiner Brust gerissen
Mit diesem Herz hab ich die Macht
Die Augenlider zu erpressen
Ich singe bis der Tag erwacht
Ein heller Schein am Firmament
Mein Herz brennt
Sie kommen zu euch in der Nacht
Dämonen Geister schwarze Feen
Sie kriechen aus dem Kellerschacht
Und werden unter euer Bettzeug sehen
Nun liebe Kinder gebt fein acht
Ich bin die Stimme aus dem Kissen
Ich hab euch etwas mitgebracht
Ein heller Schein am Firmament
Mein Herz brennt
Sie kommen zu euch in der Nacht
Und stehlen eure kleinen heißen Tränen
Sie warten bis der Mond erwacht
Und drücken sie in meine kalten Venen
lunes 2 de noviembre de 2009
En el jardín de la tierna infancia
quién me iba a decir que jugaría con playmóviles.
Y me desenredaría el pelo a golpe de crucigramas azules
y peine de ámbar.
quién me iba a decir que jugaría con playmóviles.
Y me desenredaría el pelo a golpe de crucigramas azules
y peine de ámbar.
viernes 30 de octubre de 2009
HE SALIDO EN LA RADIO!y totalmente incomprendida
(el jueves por la mañana, una chica me acerca el micro en Gran Vía y me pregunta amablemente que qué opino de Halloween, y ante la grabadora siento cierto nerviosismo, y me dejo llevar en mi discurso):
8:25 del viernes en M80 radio. Locutores del programa conversan tras la grabación en donde aparece mi voz, con tintes de chulesca, muy nasal y con un acentazo que tiembla:
-Pero a ver...es una tía culta, sabe de dónde procede Halloween, su historia...¿pero está a favor o en contra?
-Dice que se queda con los carnavales.
-Ah, bueno, no me he enterado bien, es que le ha dado muchas vueltas.
jueves 29 de octubre de 2009
Pero no te das cuenta,
de lo bueno que es entrar en una papelería a por una cartulina negra,
y salir con Alberti en la mano para hablar sobre los ángeles.
Y a pesar de no ser capaz de sintonizar una -aproxidamente normal- emisora,
conectas internet y la M80 y en la cara te suena Knock, knock, knocking on heaven's door.
Y piensas que pronto volverás a alzar la mano en un "dos" por fuera de la ventanilla del coche de Paula, mientras promulgas la canción a los cuatro vientos con dignidad en la cara y el volumen tan alto que llega a tocar la última punta de los pinos.
de lo bueno que es entrar en una papelería a por una cartulina negra,
y salir con Alberti en la mano para hablar sobre los ángeles.
Y a pesar de no ser capaz de sintonizar una -aproxidamente normal- emisora,
conectas internet y la M80 y en la cara te suena Knock, knock, knocking on heaven's door.
Y piensas que pronto volverás a alzar la mano en un "dos" por fuera de la ventanilla del coche de Paula, mientras promulgas la canción a los cuatro vientos con dignidad en la cara y el volumen tan alto que llega a tocar la última punta de los pinos.
lunes 26 de octubre de 2009
Cualquier mañana, de lunes temprano, puedes llegar a dedicar una preciosa y completa hora a revolver entre la cama, el edredón, la almohada, bajo el grifo, entre las medias, en la ducha...para ver DÓNDE coño has metido el aparato de dientes.
Después, en un alarde de comicidad, en contraposición con la furia y el ejercicio ya malgastado, abres -como quien no quiere la cosa, como en broma y mordiéndote los labios- la tapa transparente de una tarta helada Carte d´Or que Ana había olvidado en la sala 2. Y de este modo, acabas encontrando el aparato flotando entre la nata.
Después, en un alarde de comicidad, en contraposición con la furia y el ejercicio ya malgastado, abres -como quien no quiere la cosa, como en broma y mordiéndote los labios- la tapa transparente de una tarta helada Carte d´Or que Ana había olvidado en la sala 2. Y de este modo, acabas encontrando el aparato flotando entre la nata.
viernes 23 de octubre de 2009
Limosna
La angustia se mide por cuánto de largo puede llegar a ser
el traje púrpura de un payaso
con un plato de monedas en el suelo
y una maleta entre las piernas.
el traje púrpura de un payaso
con un plato de monedas en el suelo
y una maleta entre las piernas.
martes 20 de octubre de 2009
Hasta P.Pío
Me encanta pasear cuando hace frío, un frío que llega a los huesos mismos y calienta en azul las venas.
Y las farolas se vuelven naranjas y se pierden entre las hojas de los árboles.
Y los parques se comen los edificios con cuchara y ventanas.
Por fin el frío despierta la piel y deja de deshacerse como escamas, con la acumulación de oro y contaminación del rey sol de Madrid.
Y me siento en un banquito, y meto la cara entre el abrigo, y dejo que los demás hagan footing delante de mis ojos.
Los árboles lloran verde y castaño, canas de usados.
Y el otoño revuelca sus faldas con hojas marchitas, enseñando las piernas llenas de resina entre las varices.
Me dejo pasear como las manos pasean las notas sobre un piano.
Y voy de sombra en sombra pensando en que si fuera un duende, podría edificar un chalet en el parque del Oeste.
Rodeada de pájaros de lunares blancos. Viviendo en una seta gigante, roja y clara,
con musgo tiritando la puerta de entrada, bebiendo de mi estanque,
cocinando pétalos,
cabalgando moscas sobre el pelo.
Y Madrid centelleando estrellas con bombillas naranjas subidas a la serpiente de las farolas.
Dejando que la lluvia gotee claves de sol y pianos y también Elisas que aparecen cuando se abre una caja de música en medio de un bosque,
y azotan con su camisón blanco todos los cerezos,
los columpios, aullando a los niños que no se acuestan por las noches.
Recogiendo con su cabello negro las hormigas que lo pintan.
Siendo siempre invierno debajo de las chaquetas,
sobre un banco,
y los demás corriendo calle abajo, haciendo footing, robando el tiempo a los relojes que se mueren de miedo.
Y yo sentada en un banco, abrasada por el frío, con el pelo en los hombros
y las manos en los bolsillos.
Y las farolas se vuelven naranjas y se pierden entre las hojas de los árboles.
Y los parques se comen los edificios con cuchara y ventanas.
Por fin el frío despierta la piel y deja de deshacerse como escamas, con la acumulación de oro y contaminación del rey sol de Madrid.
Y me siento en un banquito, y meto la cara entre el abrigo, y dejo que los demás hagan footing delante de mis ojos.
Los árboles lloran verde y castaño, canas de usados.
Y el otoño revuelca sus faldas con hojas marchitas, enseñando las piernas llenas de resina entre las varices.
Me dejo pasear como las manos pasean las notas sobre un piano.
Y voy de sombra en sombra pensando en que si fuera un duende, podría edificar un chalet en el parque del Oeste.
Rodeada de pájaros de lunares blancos. Viviendo en una seta gigante, roja y clara,
con musgo tiritando la puerta de entrada, bebiendo de mi estanque,
cocinando pétalos,
cabalgando moscas sobre el pelo.
Y Madrid centelleando estrellas con bombillas naranjas subidas a la serpiente de las farolas.
Dejando que la lluvia gotee claves de sol y pianos y también Elisas que aparecen cuando se abre una caja de música en medio de un bosque,
y azotan con su camisón blanco todos los cerezos,
los columpios, aullando a los niños que no se acuestan por las noches.
Recogiendo con su cabello negro las hormigas que lo pintan.
Siendo siempre invierno debajo de las chaquetas,
sobre un banco,
y los demás corriendo calle abajo, haciendo footing, robando el tiempo a los relojes que se mueren de miedo.
Y yo sentada en un banco, abrasada por el frío, con el pelo en los hombros
y las manos en los bolsillos.
jueves 10 de septiembre de 2009
You can call me "perfect teeth"

Sí!
Oh, cuán contenidas ganas las que sentí al salir del portal de másalládelmar y querer mostrar incluso a los ladrillos de los edificios que mi dentadura era:
a. blanca
b. alineada
c. lisa (perfectamente suave y lisa!hasta...grimosamente lisa)
d. resultado de cinco putos años de ortodoncia
Y la d es el claro manifiesto de que puedo y debo sentir esta completa satisfacción.
POR FIN.
Aunque llegó a ser parte de mí, la ralladura del queso que toda cocina guarda en el cajón, la que ha preservado la pureza ante la agresividad de tantos cafés (más de dos mil y pico, cifras aproximadas cedidas por Nescafé-en-bote) y antaño (y de vez en cuando, vale) de tantos cigarrillos. Así que por una parte, debo estarle agradecida.
Además, si te paras a pensar, este goce solamente lo puede disfrutar la persona que ha tenido que estar de dentista a dentista y de aparato en aparato y tras muchos procesos de dolor y sufrimiento relacionados cpn la boca. En mi caso, cuatro muelas del juicio del tamaño de un submarino arrancadas sin miramientos, más un aparato de paladar que me hacía pronunciar eses en lugar de zetas (y en la época del instituto, que no en el colegio en el cual todos los niños se dedican a las muñecas) y que yo prácticamente no utilizaba; un aparato de cerámica sin piezas; un aparato gris y monstruoso (pero resultón, recordando alguna anécdota...-risa maligna y lujuriosa-) y...EL aparato.
El que produjo este cambio favorable, en dos años, tras muchos intentos. Y como decía, este disfrute personal sólo (sólo) lo pueden protagonizar aquellas personas que hayan pasado por esto. Me refiero a que, si toda tu vida has tenido la dentadura con sus más y sus menos, pero ahí, sin pasar por el dentista, a no ser leves problemillas de caries o que los piercings de tu boca están haciendo que se caigan a pedazos amarillentos, pues nunca has podido pasar por esta sensación. Porque obviabas tus dientes.
Como uno pasa por alto las pestañas (a no ser que el tamaño de estas sea considerable, e impida el dormir por las noches debido al roce brutal y sanguinario de las cerdas de las pestañas con las mejillas), o los nudillos, o la barbilla (si y sólo si no se tienen verrugas en ella).
Pues bien, cuando a uno le arrancan con tenezas profesionales el aparato, además de tener la inclinación a pensar que la auxiliar se está llevando por delante todos tus dientes mientras tú estças en la camilla con la luz inyectándose en tus ojos (oh, oh, estallando en pequeños trocitos, uno a uno...tuvo que decirme tres veces que me calmase, que eran los bracktes lo que estaba saltando de mi boca), el espejo de atrás, estratégicamente colocado en unas dimensiones de 1000x1000, te hace ver que cada uno de tus dientes escondían un cisne.
Y recurro al tópico para explicarlo, y pido disculpas si suena muy a campo de flores y tres cerezos confitados que me estoy tirando.
Pero no, amigos, no.
Metéos (oh, el querido imperativo que se está perdiendo hoy en día) varios trozos de piedra bien pegaditos a vuestras muelas durante varios años, y al quitarlos todos, ya opinaréis.
No fue, en absoluto, algo que me molestase a diario (que no, evidentemente), pero sólo me centro en el DESPUÉS. No en el antes, aunque también sea necesario.
Pero repito, si llego a tener estos dientes que tengo ahora, bien colocados, desde siempre, hoy no estaría escribiendo esto. Porque lo pasaría por alto completamente, como un pino a su propia sombra (metáfora completamente gráfica).
Me despido utilizando una sonrisa, o quizás ya me baste con morderme el labio inferior.
miércoles 9 de septiembre de 2009
uaaaa
Come on come on come on baby
(Come on baby)
You know you look so good
Twist and shout!
(twist and shout!)
Shake it up baby
aaaah
aaaaaah
aaaaaaah
AAAAAAAAAH!!!
uaaa AAAAAAAAAAAAAAAAH!
Twist and shout!!
(Twist and shout!)
Work it in out!
Twist and shoout!
aaah
aaaah
aaaaah
AAAAAAH!!!
Come on come on come on baby
(Come on baby)
You know you look so good
Twist and shout!
(twist and shout!)
Shake it up baby
aaaah
aaaaaah
aaaaaaah
AAAAAAAAAH!!!
uaaa AAAAAAAAAAAAAAAAH!
Twist and shout!!
(Twist and shout!)
Work it in out!
Twist and shoout!
aaah
aaaah
aaaaah
AAAAAAH!!!
martes 8 de septiembre de 2009
En las estaciones siempre pasan cosas.
Deben ser la cerradura entre países, o una puerta de madera roída y pesada, cubierta de candados viejos y pintadas con spray blanco.
Hoy se estampó una ráfaga azul en mi cara (como el acto de cocinar gelatina y revolver con la cuchara el agua, sumergiendo la cara por ls espirales de humo gris del pozo de fresa montando oleajes en la cacerola).
Esa ráfaga llevaba el nombre Canterbury en el comienzo de la espalda. De hecho, si hubiera sido una percha, estaría hecha en ese pueblo. Pero era un chándal azul brillante, de los disfraces que se rompen en las rodillas y valen poco dinero, pero envuelven cuerpecitos de niños como una mano envuelve un pez de colores notando las escamas haciendo tirabuzones en el puño. Y con la misma delicadeza, se van deshaciendo los colores al igual que se deshace el disfraz en un parque de piedras.
Pues bien, nadie se había fijado en esa única, concreta señal que llevaba en la espalda.
Ni tampoco en la ráfaga invisible que movió sus faldas al cruzar yo ese nombre, segundos antes de comprobar que lo llevaba expuesto en la tela azul.
Me subí al bus y dejé que se fuese esa señal.
Desde que volví, llevo diciendo continuamente que quiero vivir en el Reino Unido.
Y perpetuar con al menos un hijo la especie de pelirrojos que, según dijeron ayer, desaparecería en el 2050.
Deben ser la cerradura entre países, o una puerta de madera roída y pesada, cubierta de candados viejos y pintadas con spray blanco.
Hoy se estampó una ráfaga azul en mi cara (como el acto de cocinar gelatina y revolver con la cuchara el agua, sumergiendo la cara por ls espirales de humo gris del pozo de fresa montando oleajes en la cacerola).
Esa ráfaga llevaba el nombre Canterbury en el comienzo de la espalda. De hecho, si hubiera sido una percha, estaría hecha en ese pueblo. Pero era un chándal azul brillante, de los disfraces que se rompen en las rodillas y valen poco dinero, pero envuelven cuerpecitos de niños como una mano envuelve un pez de colores notando las escamas haciendo tirabuzones en el puño. Y con la misma delicadeza, se van deshaciendo los colores al igual que se deshace el disfraz en un parque de piedras.
Pues bien, nadie se había fijado en esa única, concreta señal que llevaba en la espalda.
Ni tampoco en la ráfaga invisible que movió sus faldas al cruzar yo ese nombre, segundos antes de comprobar que lo llevaba expuesto en la tela azul.
Me subí al bus y dejé que se fuese esa señal.
Desde que volví, llevo diciendo continuamente que quiero vivir en el Reino Unido.
Y perpetuar con al menos un hijo la especie de pelirrojos que, según dijeron ayer, desaparecería en el 2050.
domingo 6 de septiembre de 2009
1984
Los filólogos sabemos algo que solamente Orwell había escrito en su 1984:
Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño.
¿Cómo vas a tener un slogan como el de "la libertad es esclavitud" si el concepto de libertad no existe?
Y estas frases estaban orientadas a un futuro basado en 1984.
Estamos en el 2009 y ahora mismo sólo hay pavos, pavas, Crepúsculo, esperanzas de ser violadas por un vampiro arrebatadoramente sexy, currículums enviados con ilusión a concursos como Gran Hermano (por qué han utilizado ese nombre para tan poca mierda, me pregunto yo y miro al cielo con acentuado dramatismo y camisón blanco, muy a lo Catherine-espectro), piercings, tatuajes, balas, toda clase de porros y drogas sintéticas en bolsillos de niños de 12 años en adelante, y madres con 14 años.
Hace unos días en Coruña, unas CINCO chicas de diecisiete años comentaban: "¿Persuadión?Sí, es persuadión, persuadión, tía, sí".
El número de alumnos en Filología Hispánica (al menos, en Hispánicas) era de mofa y llanto continuado.
Y ahora encuentro que alguien pensaba como yo, pero ya en el siglo pasado, cuando el espectáculo de libertinaje no era tan sobresaliente.
Si no tienes palabra para nombrar a la cosa, no existe esa cosa.
Si no hay significante, no existe el significado. O al menos, lo intuyes pero no lo puedes explicar. No es tuyo, no te pertenece. No puedes sacarlo de la cartera y expandirlo por la comunidad de vecinos, o susurrarlo al oído a un pájaro.
La lengua es la clave, es un llavero con miles de llavecitas que se pueden encajar de diferente manera.
Si no tienes palabras en los bolsillos de tu pantalón vaquero, no te puedes defender ante las piedras verbales que te puedan lanzar en el trabajo, en la calle, en una carta, en una llamada...Ni puedes devolver aquellas que te suenen musicales, a sábanas de punto de cruz, a manos delicadas poblando un regazo, aquellas que entren en los oídos como un lazo fino de terciopelo intentando dormir al tímpano.
Pero no sabrás que hay debajo.
No tendrás ni idea de lo que esconden las teclas de esas frases que te espetan en la cara como la lluvia en el cristal del coche.
Porque serás impermeable.
Rígido, gárgola de chubasquero y un abono transporte en la mano izquierda. Y empapado de la más cruel indiferencia y la todavía más inquietante ignorancia, te retirarás a casa a ponerte la sonda del cable televisivo en la garganta, y tragar de un tirón todos esos programas que hablen en tu idioma, a gritos, representando toda esa basura que ataca a los corales y a los peces de colores bajo el agua.
No tendrás en la hucha más que monedas de plata, y la cara de simio se irá acentuando con el tiempo (nariz aplastada, boca medio abierta con saliva colgando como un riachuelo de babas, ojos con pupilas dilatadas, estúpida sonrisa de enfermo, dientes apestando a color amarillo, joroba surgiendo de la espalda, mechones de pelo en los pies), y el paraguas colgando de tu brazo será lo único que conserves e imprima en tu aspecto el recuerdo de lo que es un ser humano.
Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño.
¿Cómo vas a tener un slogan como el de "la libertad es esclavitud" si el concepto de libertad no existe?
Y estas frases estaban orientadas a un futuro basado en 1984.
Estamos en el 2009 y ahora mismo sólo hay pavos, pavas, Crepúsculo, esperanzas de ser violadas por un vampiro arrebatadoramente sexy, currículums enviados con ilusión a concursos como Gran Hermano (por qué han utilizado ese nombre para tan poca mierda, me pregunto yo y miro al cielo con acentuado dramatismo y camisón blanco, muy a lo Catherine-espectro), piercings, tatuajes, balas, toda clase de porros y drogas sintéticas en bolsillos de niños de 12 años en adelante, y madres con 14 años.
Hace unos días en Coruña, unas CINCO chicas de diecisiete años comentaban: "¿Persuadión?Sí, es persuadión, persuadión, tía, sí".
El número de alumnos en Filología Hispánica (al menos, en Hispánicas) era de mofa y llanto continuado.
Y ahora encuentro que alguien pensaba como yo, pero ya en el siglo pasado, cuando el espectáculo de libertinaje no era tan sobresaliente.
Si no tienes palabra para nombrar a la cosa, no existe esa cosa.
Si no hay significante, no existe el significado. O al menos, lo intuyes pero no lo puedes explicar. No es tuyo, no te pertenece. No puedes sacarlo de la cartera y expandirlo por la comunidad de vecinos, o susurrarlo al oído a un pájaro.
La lengua es la clave, es un llavero con miles de llavecitas que se pueden encajar de diferente manera.
Si no tienes palabras en los bolsillos de tu pantalón vaquero, no te puedes defender ante las piedras verbales que te puedan lanzar en el trabajo, en la calle, en una carta, en una llamada...Ni puedes devolver aquellas que te suenen musicales, a sábanas de punto de cruz, a manos delicadas poblando un regazo, aquellas que entren en los oídos como un lazo fino de terciopelo intentando dormir al tímpano.
Pero no sabrás que hay debajo.
No tendrás ni idea de lo que esconden las teclas de esas frases que te espetan en la cara como la lluvia en el cristal del coche.
Porque serás impermeable.
Rígido, gárgola de chubasquero y un abono transporte en la mano izquierda. Y empapado de la más cruel indiferencia y la todavía más inquietante ignorancia, te retirarás a casa a ponerte la sonda del cable televisivo en la garganta, y tragar de un tirón todos esos programas que hablen en tu idioma, a gritos, representando toda esa basura que ataca a los corales y a los peces de colores bajo el agua.
No tendrás en la hucha más que monedas de plata, y la cara de simio se irá acentuando con el tiempo (nariz aplastada, boca medio abierta con saliva colgando como un riachuelo de babas, ojos con pupilas dilatadas, estúpida sonrisa de enfermo, dientes apestando a color amarillo, joroba surgiendo de la espalda, mechones de pelo en los pies), y el paraguas colgando de tu brazo será lo único que conserves e imprima en tu aspecto el recuerdo de lo que es un ser humano.
jueves 20 de agosto de 2009
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